Historia del poker: Sam Angel - I

En el Las Vegas antiguo, un mundo con abarrotado de vívidos personajes, ninguno era más llamativo que “Suitcase” Sam Angel. A pesar de su altura de poco más de un metro cincuenta, su gigantesca personalidad, amado por algunos, despreciado por otros, hacían que parezca un gigante. Cuando se le preguntaba por Angel, Crandell Addington decía. “El mundo está lleno de historias de Suitcase Sam Angel. Las cosas que ese tipo hizo…”.

Casi todas estas historias tienen lugar después de que Angel llegara por primera vez a Las Vegas, en mayo de 1950. Previamente, estuvo en la Segunda Guerra Mundial, pero sus mejores historias de guerra transcurren en la Ciudad de los Pecados. Su introducción al mundo de las altas apuestas sucede poco después de su arribo. Nick “The Greek” Dandalos, el famoso apostador que perdió millones frente a Johnny Moss en su legendaria serie de partidas mano a mano de poker, lo contrató para ser su chofer. De esta forma, Angel disfrutaba de los trabajos íntimos de este misterioso hombre.

Una vez me hizo cargar estas cajas de cartón de su garaje en el baúl y llevarlas hasta el casino”, contaba Angel. “Resulto ser que estaban llenas de dinero. Creo que Nick sentía que su garaje era mucho más seguro que un banco y en esos días probablemente tuviera razón”.

Tal vez inspirado por la actuación de Dandalos en las mesas, Angel comenzó a jugar poker, rápidamente comenzó a subir niveles hasta que estuvo sentado en algunos de los mayores juegos de la década de 1960. Su mejor juego era el razz, pero no rechazaba una partida cuando los apostadores de Texas, incluyendo a Johnny Moss, Doyle Brunson y Crandell Addington comenzaron a hacer populares los juegos de no-limit Texas holdem. De hecho, en 1967 en el Golden Nugget, Angel se sentó en uno de los primeros juegos de altas apuestas de no-limit holdem que se jugó en Las Vegas.

La curva de aprendizaje para jugadores de razz que querían jugar holdem era muy alta, por suerte, Angel había amasado una pequeña fortuna vendiendo brazaletes de diamantes y relojes Rolex a los jugadores de altas apuestas. Siempre llevaba su valija con mercadería a un lado, de ahí el nombre que le quedó para toda la vida. Vendedor natural, tenía la habilidad de lograr una conexión con cualquier persona que conociera. Amaba reírse y hacer reír a quienes estaban con el.

Angel y su valija se volvieron parte importante del evento, como las alfombras del Horseshoe y las meseras con cócteles. Se sentaba en una mesa cercana al juego donde abría su valija para vender sus mercancías. Esto no molestaba al dueño del casino Benny Binion, de hecho, en general lo ayudaba avisando, “Sam Angel ha llegado. Quién necesita algunas joyas?

Angel en pocas oportunidades vendía su mercancía durante todas las World Series of Poker (WSOP). A menudo participaba de eventos en los que creía tenía alguna oportunidad, principalmente razz y deuce-to-seven lowball. Esta estrategia era exitosa. Durante su carrera en la WSOP entró en cuatro mesas finales y ganó dos brazaletes, ambos de razz.

Su éxito en torneos de razz no sorprendía a quienes jugaban con el. “Sam era un gran jugador de razz, un muy buen jugador”, confirmó Addington. “Pero tenía un problema con la bebida y un temperamento terrible y esto provocaba que se enoje mucho si perdía una mano. Perdía el control muy rápido”.

Mucho de este temperamento, se debía al alcohol. En un día típico, comenzaba a beber al mediodía, generalmente comenzando por un par de cervezas antes de pasar a tomar Whisky. “Mi doctor me dijo que no podía beber más”, le confesó una vez a Todd Brunson. “Realmente vas a dejar de beber, Sam?”, preguntó Todd. “No y tampoco voy a beber menos”, fue la respuesta de Angel.

Conocido como era, se convirtió en blanco fácil para los ladrones. Una vez estimó que los habían robado unas 130 veces en su carrera. En uno de estos incidentes tres ladrones se llevaron $130.000 en joyas de su auto en Las Vegas en 1984. Con el tiempo estos robos comenzaron a ser duros para su red de negocios así como para su mente.

Con sus fondos decimados, comenzó a jugar cada vez menos poker. Cuando un reportero le preguntó porque no intentaba reconstruir su cuenta jugando en límites menores, Angel contestó. “Si no puedo jugar en los límites mayores, no puedo jugar para nada”.

Era un hombre que supuestamente realizó una fiesta para 1.700 personas a mediados de los 1970, jugar bajas apuestas era una afronta a su autoestima, pero por el resto de su vida eso es todo lo que conocería.